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Fundaciones progresistas piden a la UE defensa autónoma que cambiaría la OTAN

Varias fundaciones europeas de carácter progresista creen que Europa debería avanzar hacia un sistema de defensa común plenamente autónomo, que conllevaría cambios en la OTAN e impulsar el vínculo transatlántico con Estados Unidos a medida que la UE asume mayores capacidades defensivas.

Para ello, sugieren que se convoque en el año 2010 una cumbre de seguridad de Estados Unidos-Unión Europea, con el propósito de impulsar una alianza transatlántica renovada, en la que se definan las responsabilidades entre la política de defensa europea y la OTAN.
Unas propuestas recogidas en el documento 'Una agenda futura para la política europea de seguridad y defensa', elaborado por la Fundación Alternativas, la Friedrich-Ebert-Stiftung, el Institut de Relations Internationales et Stratégiques (IRIS) y el Egmont-Royal Institute for International Relations, al que ha tenido acceso Efe.
El vicepresidente ejecutivo de la Fundación Alternativas es Nicolás Sartorius y entre los miembros de su patronato están, entre otros, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero; el ex jefe del Ejecutivo Felipe González, o el secretario de Estado para la UE, Diego López Garrido.
La reflexión que hacen estas organizaciones de estudio y análisis hace hincapié en la necesidad de 'impulsar una alianza transatlántica renovada' y 'definir objetivos e intereses comunes' mediante una cumbre de seguridad UE-EEUU.
Coinciden en apuntar, a este respecto, que se establezca 'un diálogo franco' sobre la distribución de responsabilidades para la Política Europea de Seguridad y Defensa (PESD) y la OTAN.
Su opinión es que los foros actuales, como la cumbre Estados Unidos-Unión Europea como la que se va a celebrar en Praga el 5 de abril, o el Consejo del Atlántico Norte, 'no son idóneos ya para este diálogo'.
Asimismo, en el marco de este papel reforzado de la UE en seguridad y defensa, constatan estas fundaciones que es obligado reforzar el partenariado UE-ONU en el mantenimiento y consolidación de la paz.
Diez años después del nacimiento de la PESD, este documento certifica que existe una creciente cultura de seguridad en Europa junto al reconocimiento de la necesidad de que la UE desempeñe un papel 'más consciente, activo y eficiente' en la gestión de crisis.
No obstante, observan las citadas fundaciones que la defensa europea sigue siendo hoy por hoy un proceso en construcción, de tal manera que 'no hay aún una defensa europea'.
Por eso, reclaman que Europa se mueva hacia un sistema de defensa común mediante una integración gradual de las políticas y capacidades nacionales, a través del desarrollo de una PESD 'plenamente autónoma'.
Con ello no se reemplazaría a la OTAN, precisa el informe, pero sí se reforzaría la necesidad de cambios en la Alianza Atlántica.
El documento ofrece varios caminos prácticos para que esa aspiración sea una realidad y para que el resultado último sea una UE como actor global más fuerte, con una política exterior y de seguridad común.
'Una UE con todos los instrumentos necesarios para mantener la seguridad internacional, de los ciudadanos europeos o los intereses colectivos de la Unión', aprecia.
Aunque son conscientes de que este documento de trabajo y la 'hoja de ruta' que propone necesitan discutirse con mayor detalle por agentes políticos y responsables de defensa, hacen una serie de recomendaciones para que sean tenidas en cuenta.
Preparar un libro blanco de la defensa europea, que constituiría una estrategia cívico-militar sobre los criterios para la intervención de fuerzas militares europeas en escenarios en el exterior, es una de los consejos de estas fundaciones.
Igualmente, proponen constituir en 2011 un cuartel general de operaciones de la UE, con sede en Bruselas, o crear un fondo inicial para financiar los preparativos de las misiones.
Observan, además, que se requiere caminar hacia una nueva fase de consolidación industrial, especialmente en el campo de armamento naval y terrestre, así como fijar un código de conducta en la titularidad de las empresas de defensa, para que se prohíba a los estados acceder al 50 por ciento del capital de una empresa de defensa.
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